Parece una ironía, pero el sector Salud está literalmente en emergencia. Durante los últimos días, el nuevo titular de la cartera, el ministro Luis Dyer, ha revelado en diversas entrevistas que ha encontrado una situación mucho más crítica que la que uno podría haber imaginado. Los problemas son múltiples, pero todos apuntan a lo mismo: indolencia burocrática e indicios de corrupción. El caso más clamoroso de una combinación letal de ambos factores es quizás el de la compra de 56 millones de jeringas en el 2022, al costo de 49 millones de soles, que hoy están a punto de vencer y ocupan el 36% del almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud. ¿Quién mandó adquirir esa cantidad de jeringas? ¿A partir de qué criterio? Algo parecido cabe anotar a propósito de los equipos alquilados malogrados y de los alquileres sospechosos de locales en todo el territorio nacional. El ministro ha adelantado, por cierto, que solicitará la intervención de la contraloría en todo ello.

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