Así como la pandemia evidenció la precariedad de nuestro sistema sanitario, reflejado en una alta mortalidad y morbilidad, en el 2026 nos encontramos con un sistema de salud que ha triplicado su presupuesto en la última década y, sin embargo, la atención no ha mejorado. Por el contrario, los problemas se han agudizado: desabastecimiento de medicamentos e insumos, epidemias no controladas, tomógrafos y mamógrafos no operativos, colas por citas médicas y niños con anemia y desnutrición. Además, la población tiene un gasto de bolsillo del 29% en salud. La causa es la continua crisis política de los últimos años, con alta rotación del personal directivo y de niveles claves, falta de meritocracia por favores y copamiento político con intereses personales sin pensar en el bien de la población. Para revertir esta realidad, planteo seis políticas principales.

La nueva ministra de Salud recibe una entidad con una reducida capacidad técnica, un pobre liderazgo como autoridad sanitaria y generadora de desconfianza. Estas son las cinco…

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