En España, el encarecimiento de la vida está convirtiéndose en todo un desafío que reconfigura anualmente la forma en que la sociedad afronta las vacaciones. Según una encuesta de Randstad a una muestra representativa de casi 5.700 trabajadores, se ha concluido que el 73,9% de los encuestados ya han tenido que modificar sus hábitos cotidianos de consumo. Además, el 77,3% afirma que el aumento del coste afecta directamente a sus vacaciones.