Los parques y la campiña, antaño verdes y agradables, están agostados en un país donde nunca fue necesario prever sistemas de riego

El julio con menos lluvia de su historia convierte a las históricas praderas londinenses en descampados inhóspitos

Los parques y la campiña, antaño verdes y agradables, están agostados en un país donde nunca fue necesario prever sistemas de riego