En el pecado, sea apadrinar el asalto, sea su incapacidad para impedirlo, lleva su penitencia la monarquía alauita. El penoso espectáculo de decenas de miles de chavales atravesando a nado el espigón del Tarajal para alcanzar el sueño español es un durísimo golpe para la narrativa oficial de que Marruecos va alcanzando la modernidad