El problema gravísimo es que, ante una acción exterior contra España, las derechas europeas -con gran enfásis de las locales- han reaccionado contra el gobierno de nuestro país que no es de su cuerda ideológica y no comparte sus “valores” tan degradantes

Bruselas admite que “no hay relación directa” entre la regularización y la avalancha en la frontera, aunque apunta que la medida “no es una buena señal para el resto de la Unión”

Tras la oleada migratoria en el enclave español que mostró fracturas hacia adentro de la Unión Europea, altos funcionarios del bloque bajaron el tono a la confrontación con Madrid