¿No le llama la atención que chicos de quince años, de dieciocho, de veinte, jóvenes embarazadas, se agencien cualquier cosa que flote y se tiren al mar con la esperanza de llegar a uno de nuestros países? ¿Cómo de ruin hay que ser para coger un avión a Ceuta y empezar a atizar el miedo y el odio contra esas personas que han llegado al límite de la miseria y la desesperación?