El dirigente suizo pasó del Mundial más exitoso de la historia a enfrentar la mayor crisis desde que llegó al cargo. El intento de abrir el negocio de la Copa del Mundo a inversores privados desató una rebelión política. Además, expuso fracturas dentro del organismo y abrió, por primera vez en una década, la carrera por su sucesión.

El FIFA Forward Enterprise puso a Infantino en el ojo del huracán. La UEFA y la Concacaf ya le mostraron su rechazo.

El jeque bareiní Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, escribió a los presidentes de otras federaciones exponiendo sus preocupaciones.