El deber del presidente Petro era vigilar el gasto, pero a él la presidencia solo le interesaba como una tribuna más para exhibir su narcisismo y caudillismo. Su inclinación a nombrar malhechores se hizo evidente de principio a fin.

El Gobierno de izquierda llega a la recta final en medio de denuncias de corrupción surgidas en el propio núcleo de la Presidencia y fracturado por dos apellidos: Guerrero y…

Las denuncias cruzadas en la cúpula del Gobierno pusieron al presidente en el foco de las críticas y aumentaron las sospechas sobre designaciones irregulares.