La última saga comenzó con “Si no te gusta, andate a Cuba” a un jubilado de la Bolsa de Comercio. Siguió en San Pablo con los insultos al presidente de Brasil y a quien presidirá su Supremo Tribunal de Justicia. Al día siguiente en la Rural gritándole desde una cabina de radio al exministro de Duhalde De Mendiguren “ladrón”, promoviendo que lo insulten cuando camine por la calle. Concluyó –por ahora– con la cadena nacional del jueves diciendo que la expresidente del Banco Central Mercedes Marcó del Pont se “robó” 10 mil millones de dólares. Lula, De Mendiguren, Marcó del Pont son ladrones, el mundo es ladrón para Milei quizá porque algo... En el primer caso, en la Bolsa, al enviar a Cuba al discrepante, fue aplaudido por gran parte de la concurrencia. En San Pablo, el canciller argentino Pablo Quirno festejaba sus insultos a Lula. En la Rural el presidente de la Sociedad fingió demencia mientras Milei insultaba a quien, además de haber sido ministro de Duhalde, también es cabañero y que poco antes el propio Nicolás Pino le había otorgado un premio como criador de caballos. Y en la cadena nacional, lo escoltaban como cuerpos sin consciencia autónoma los principales ministros en pétrea subordinación. Todas actitudes funcionales a que Milei crea que está siendo festejado por hacer lo correcto. En lugar de ayudarlo a mejorar no hacen más que retroalimentar la dificultad prevalente de Milei con la realidad.

En cuanto a la pelea con el presidente de Brasil, Eduardo Ibarra comentó que, "Javier Milei quiere posicionarse como un líder regional”.

La publicación que decidió compartir el Presidente fue un artículo con fuertes críticas al Gobierno español, acompañado por la frase: "Fenómeno barrial".