La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias.

La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias

La correcta gestión de la frustración no significa reprimir el enfado o la tristeza sino cambiar la forma en la que interpretamos las dificultades diarias.