Las dos grandes potencias mundiales se acusan mutuamente de alimentar sus modelos de inteligencia artificial robando los avances que desarrollan sus empresas. El medio para hacerlo sería una técnica que lleva usándose ya más de una década en la industria tecnológica

El auge de la Inteligencia Artificial de China pone en tensión los modelos estadunidenses y la respuesta del gobierno de Trump.

Los tecnooligarcas estadounidenses necesitan lo más parecido a una dictadura para competir con las empresas chinas