Los ataques de EE.UU. a 67 lanchas supuestamente cargadas con droga, no frenaron el flujo de cocaína, según datos oficiales.

Cárteles han optado por embarcaciones más grandes y por aumentar el uso de aeronaves

Una evaluación de la DEA revela que los bombardeos no han afectado el suministro ni el precio de la cocaína.