La incorporación de las nuevas tecnologías ha supuesto un antes y un después en la vida cotidiana y un factor determinante para la competitividad. En este sentido, para el tejido productivo español la digitalización continúa siendo una asignatura pendiente. Según subraya un informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la fundación BBVA, los sectores de alta intensidad digital aportan solo el 21,2% del PIB, frente al 24,3% de la UE, por lo que España se sitúa 3,1 puntos porcentuales por debajo de la media.