Tras varios meses de calma, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para una nueva ofensiva arancelaria para 60 países bajo el pretexto de "no prohibir los trabajos forzosos". Esto genera un nuevo período de incertidumbre a las empresas estadounidenses.

Estos aranceles podrían afectar a los principales socios comerciales de Estados Unidos.

Esta decisión se produce a días de que caduquen los aranceles implementados el 24 de febrero por Trump en caso de que el Congreso no apruebe su prórroga

Washington apoya su base legal basada en el trabajo forzoso y en una ley de 1930