Tras varios meses de calma, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para una nueva ofensiva arancelaria para 60 países bajo el pretexto de "no prohibir los trabajos forzosos". Esto genera un nuevo período de incertidumbre a las empresas estadounidenses.En el mes de febrero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló gran parte del paquete arancelario que impuso durante este segundo mandato. Amparado en la famosa Sección 122 de la Trade Act de 1974 (Ley de Comercio de 1974), una ley de emergencia, el magnate impuso un arancel universal del 10% pero de carácter temporal, ya que la norma solo le permite establecerlo durante 150 días que mañana por la mañana llegan a su fin.
Ahora, se espera que el equipo comercial de la Administración Trump tome la Sección 301 de dicha ley e imponga nuevos aranceles, pero ya de carácter permanente.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó el martes en una entrevista con CNBC que la Administración prevé anunciar "en los próximos días" nuevas medidas arancelarias, entre ellas gravámenes destinados a sustituir a los que dejarán de estar en vigor este viernes.
La Sección 301 autoriza al Gobierno a responder con aranceles cuando considera que otro país está aplicando prácticas comerciales injustas que perjudican a las empresas, trabajadores o exportaciones estadounidenses, siempre bajo una investigación previa que argumente la medida.










