El rostro demográfico de la Unión Europea será muy distinto dentro de las próximas décadas. Habrá menos jóvenes, disminuirá la población en edad de trabajar y aumentará de forma significativa el número de personas mayores. Según las proyecciones de Eurostat, los jubilados ganarán cada vez más peso dentro de la sociedad europea hasta el punto de duplicar su proporción respecto a la población activa antes de que finalice el siglo.