El respaldo electoral no depende del cumplimiento de las promesas, la identidad ideológica o la conducta moral de los candidatos. Desde la Argentina de Javier Milei hasta Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia, los votantes parecen decidir por razones que el análisis político tradicional no alcanza a explicar. Al mismo tiempo, presidentes y opositores interpretan cada victoria como un mandato absoluto y cada derrota como un resultado susceptible de ser desconocido. Entre promesas incumplidas, gobiernos que pierden rápidamente popularidad y dirigentes que intentan forzar las instituciones, la democracia latinoamericana enfrenta una creciente distancia entre la voluntad expresada en las urnas y el respeto por las reglas que deberían sostenerla.

El politólogo Marcos Novaro pronosticó una amplia ola de reelecciones provinciales, y aseguró que el liderazgo del Presidente comenzará a desgastarse tras un eventual segundo…

A falta de contrincantes, el Presidente se ilusiona con la reelección. Kicillof y Cristina irreconciliables, el plan Massa y la dispersión del voto progresista. La extorsión de…