Llega el verano y miro al monte de otro modo. Cada vez que hay un incendio en algún lugar de España, sin poder evitarlo, vislumbro el mío y lo imagino en llamas. Tiemblo de miedo. Me pregunto a dónde huirían las cabras y los buitres, las águilas, el rabilargo, la abubilla… Y las abejas, que tienen allí sus colmenas: nos conocemos bien, en primavera visitan mis flores