El paso del tiempo debilita la musculatura estabilizadora, reduce la densidad ósea y adelgaza el tejido amortiguador, lo que favorece rigidez, molestias y menos desplazamiento, además de elevar la probabilidad de artrosis

La evidencia científica señala que el ejercicio, el fortalecimiento muscular y el control del peso contribuyen a disminuir el dolor.

A veces, la clave para entender el dolor no está en lo que se evita, sino en lo que se dejó de hacer mucho antes de que apareciera.