La Comunitat Valenciana ha vivido en los últimos 20 años una fuerte transformación marcada por una tendencia imparable: la terciarización de su economía. Un fenómeno por el que el sector servicios ha seguido ampliando su peso en la estructura productiva de la región para convertirse en la columna vertebral de la actividad. Las cifras hablan por sí solas: en 2006 representaba el 66,5% del Producto Interior Bruto (PIB) autonómico y tras su imparable ascenso en estas dos décadas ha escalado por encima del 73%.