En Chalhuanca, Arequipa, las mujeres han asumido el liderazgo de una labor ancestral: cuidar los bofedales y las alpacas en un ecosistema cada vez más golpeado por el cambio climático. Mientras muchos hombres migran en busca de trabajo, ellas sostienen una forma de vida que también protege el agua de la que dependen miles de peruanos.