El británico atribuye su vitalidad a una vida marcada por la actividad constante, el trabajo físico y una actitud positiva ante el paso del tiempo

Animado por su hija y motivado por la salud, el octogenario dio un giro radical a su rutina a los 66 años, pasando de caminar y hacer el Camino de Santiago a entrenar a diario

El británico atribuye su vitalidad a una vida marcada por la actividad constante, el trabajo físico y una actitud positiva ante el paso del tiempo