"No lo dejo solo". Familiares vigilan los cuerpos de sus seres queridos entre los escombros por temor al caos en las morgues de Venezuela.

A una semana de los sismos, muchos de los cadáveres son irreconocibles

Se trata de Hernán Gil, un vigilante de 43 años, que quedó sepultado entre las ruinas que dejaron los terremotos en Catia La Mar.