Karla tardó casi diecisiete años en sentirse capaz de denunciar al hombre que la agredió sexualmente durante más de un año cuando ella tenía trece, pero en 2021, tras una instrucción donde recuperó una fuerza que creía haber perdido, el acusado se suicidó y la dejó sin una sentencia que, asegura, “habría sido reparadora”.