Encontrarse con ultraderechistas intentado colar bulos, persiguiendo políticos y periodistas o difundiendo odio se ha convertido en una escena habitual en nuestro país.

Los agitadores mediáticos de ultraderecha (todos sabemos de quién hablamos) son ya una fauna habitual en la vida pública de este país.

Encontrarse con ultraderechistas intentado colar bulos, persiguiendo políticos y periodistas o difundiendo odio se ha convertido en una escena habitual en nuestro país.