Los uniformados de La Popa asesinaron y desaparecieron a civiles para presentarlos como supuestos combatientes muertos en operaciones militares.

La JEP emitió sus primeras sentencias por los crímenes de secuestro de las antiguas Farc y de falsos positivos.

De los 25 comparecientes, solo siete habían sido condenados por estos hechos en la justicia ordinaria.