Si bien no es un problema apremiante, el impacto de un asteroide contra la Tierra es real, por eso cada vez hay más telescopios y misiones que los monitorizan y escudriñan.

Si bien no es un problema apremiante, el impacto de un asteroide contra la Tierra es real, por eso cada vez hay más telescopios y misiones que los monitorizan y escudriñan.

Las agencias espaciales mantienen una vigilancia permanente y desarrollan tecnologías para desviar estos cuerpos si algún día representan una amenaza.