Israel y Líbano suscribieron un acuerdo bajo el auspicio de Estados Unidos que busca allanar el camino hacia la paz entre los dos antiguos adversarios de Oriente Medio, un trato que el movimiento proirainí Hezbollah rechaza de plano. Líbano se vio arrastrado el 2 de marzo a la guerra en Oriente Medio cuando Hezbolá atacó a Israel en apoyo a su aliado iraní, tras la ofensiva estadounidense-israelí contra Teherán. El país tiene un gobierno “confesional” donde el poder político se distribuye entre las diferentes comunidades religiosas, entre ellas musulmanes sunnitas y chiitas, cristianos y drusos. Los que se oponen al acuerdo son los sectores chiitas que responden a Irán.

Bajo presiones estadounidenses, Líbano entabló negociaciones directas en abril con Israel en Washington. Hezbolá no participa.

Las conversaciones entre Israel y Líbano fueron independientes del acuerdo provisional firmado la semana pasada para concluir con la guerra contra Irán