Israel y Líbano han firmado este viernes en Washington un acuerdo marco de paz, bajo la mediación de Estados Unidos y con la oposición de Hezbolá, la guerrilla radical chií en el sur del país árabe. El pacto prevé, entre otras cosas, la retirada israelí de “zonas piloto” en el área que ocupa en el sur de Líbano. Pero sin la participación del grupo respaldado por Irán, no está claro hasta qué punto el nuevo acuerdo vaya a tener un futuro más halagüeño que los altos el fuego previos, violados de modo sistemático casi sin que sus rúbricas hubieran tenido tiempo a secarse en el papel.La firma del nuevo pacto, que de tener éxito abre una vía para la retirada de Israel del sur de Líbano, ha llegado después de cuatro días de negociaciones en la capital estadounidense, a las que se sumó personalmente el propio secretario de Estado de la Administración de Donald Trump, Marco Rubio, este viernes. “Hoy hemos dado el primer paso en lo que será un camino difícil, sin duda, pero un camino necesario, importante y esencial”, ha declarado el jefe de la diplomacia estadounidense antes de que los embajadores de Líbano, Nada Moawad, e Israel, Yechiel Leiter, firmaran el documento. Según el Departamento de Estado, el acuerdo “establece un proceso claro y estructurado para restablecer la soberanía de Líbano, desarmar a Hezbolá y desmantelar su infraestructura terrorista, y permitir a Israel la vuelta a sus fronteras una vez que se haya eliminado la amenaza contra sus ciudadanos”. El documento también crea un grupo trilateral de coordinación militar para Líbano (MCG4L, por sus siglas en inglés) para la aplicación del pacto. Washington, por su parte, se compromete a dedicar 100 millones de dólares en asistencia humanitaria, en coordinación con la ONU, y a colaborar para mejorar la capacidad de las fuerzas libanesas para “establecer de manera más efectiva la soberanía en territorio libanés”. Estados Unidos aportará 30 millones de dólares para ese fin. En un comunicado, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha anunciado que sus fuerzas comenzarán la retirada de dos “zonas piloto” en la zona ocupada en el sur de Líbano, lo que permitirá al ejército libanés “empezar a organizarse para asumir el control de su territorio”. El conflicto entre Israel y Hezbolá estalló cuando la guerrilla libanesa abrió fuego contra territorio israelí desde la zona que controla en el sur del país árabe el 2 de marzo, apenas dos días después de que Israel y Estados Unidos hubieran comenzado su guerra contra Irán. Las acciones de Hezbolá desataron ataques aéreos y terrestres israelíes en Líbano que han dejado más de 4.000 muertos y han obligado a más de un millón de personas a dejar sus hogares. Hasta el momento las declaraciones en torno a él han estado tan llenas de optimismo, al menos de puertas para afuera, como en los casos anteriores. “El acuerdo marco trilateral que hemos firmado hoy es un primer paso en el camino para restablecer la soberanía y la integridad territorial libanesas, garantizar un cese de las hostilidades permanente y definitivo, permitir a nuestra gente que pueda regresar a sus casas y permitir a todos los libaneses vivir en paz, seguridad y prosperidad”, ha declarado la representante de Beirut en Washington. Por su parte, Leiter ha defendido que “en este acuerdo Irán queda derrotado, Hezbolá queda derrotado, y gana el camino a la paz entre Israel y Líbano”.Según el diario israelí Haaretz, las conversaciones se habían visto complicadas por desacuerdos acerca de las zonas piloto de las que Israel debería retirarse para entregar el control a las fuerzas armadas libanesas. Una fuente regional que cita este medio indica que a ambas delegaciones se les sugirió un mapa con las áreas designadas, pero ninguna de las dos dio inicialmente su visto bueno. Tras el anuncio de la firma, Hezbolá ha reaccionado de inmediato para rechazarlo. El legislador del grupo libanés Hasán Fadlalá ha puntualizado que, sin el respaldo de la guerrilla, no será posible ponerlo en práctica a menos que, con el apoyo de Estados Unidos, “lancen una guerra civil”. El político ha insistido en que esa milicia se enfrentará a cualquier paso de las autoridades libanesas para intentar aplicar el acuerdo y se aferrará aún más a las armas. El conflicto en Líbano es uno de los grandes obstáculos del acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para poner fin a su guerra. El pacto exige la paz en el país árabe y ambos adversarios se comprometen a garantizar la soberanía y la “integridad territorial” de Líbano, aunque ni Israel ni Hezbolá son partes firmantes de ese documento ni participaron en su negociación.
Israel y Líbano firman un acuerdo marco de paz en Washington
Hezbolá ha rechazado de inmediato el documento, por el que Israel empezará la retirada de dos “zonas piloto”. La negativa del grupo chií pone en duda si el pacto llegará a aplicarse














