Cataluña empezó a contar los millones de personas que vivían en su territorio en 1987, cuando el expresident Jordi Pujol impulsó aquella campaña publicitaria que rezaba "Som 6 milions". Bromas aparte, ese mismo eslogan se aplica hoy día con dos millones más en la cuenta y con un modelo económico que en las últimas dos décadas le ha quitado peso a la industria -del 22% al 19,1% del valor añadido bruto según datos de Idescat- para dárselo a los servicios, que han pasado del 65,7% a ser tres cuartas partes del VAB catalán.