Las caídas obedecen a la inquietud persistente de que el auge de la IA esté inflando artificialmente las valoraciones de las empresas.

Las principales bolsas mundiales acusaban caídas abultadas ante las dudas sobre la rentabilidad de la IA y las valorizaciones de las empresas del sector.

Las empresas de semiconductores cayeron en las distintas plazas bursátiles.