El Fondo de Reserva de la Seguridad Social (más conocido como la hucha de las pensiones) ve incrementarse año tras año su capital, gracias a la subida de cotizaciones que supuso la creación del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Pero sigue lastrada por el problema que supone la deficiente planificación inversora de esos activos, un problema que salta a la vista de la Comisión Europea, cuyos expertos sitúan su rendimiento como el peor de toda la Unión Europea, por debajo incluso de la hucha de la Seguridad Social polaca, tradicionalmente el peor alumno de la clase desde este punto de vista.