Aunque la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea avaló la transparencia de la segunda vuelta presidencial, hizo énfasis en la dificultad para hacer control del dinero que se mueve en las campañas, especialmente en publicidad digital.

La organización observó más de 200 mesas y advirtió sobre los riesgos de desacreditar las instituciones electorales.

Las organizaciones coincidieron en que no hubo irregularidades sistemáticas, pero advirtieron sobre los riesgos del cuestionamiento institucional.