Durante los últimos años, la prioridad de muchas instituciones financieras estuvo enfocada en lo esencial: mantener la estabilidad, cuidar el riesgo y sostener la rentabilidad en un entorno retador. Ese esfuerzo hoy se traduce en resultados. La industria llegó al 2026 con más solidez y con mayor espacio para tomar decisiones de futuro.