La FIFA siente atracción por regímenes repulsivos pero nos queda el recuerdo de aquellos torneos soñados, como el de Di Stefano que no participó en ningún Mundial pese a ser considerado el mejor por Pelé, Maradona, Charlton, Beckenbauer y Cruyff. Si hacemos caso a quienes lo vieron, el juego de Harry Kane en Inglaterra es similar: inicia la jugada, la convierte en peligrosa y llega a tiempo de rematarla