La investigación señala que, a diferencia de la fruta entera, los líquidos procesados o con azúcares añadidos impactan negativamente en la salud cardiovascular a largo plazo

El consumo de bebidas azucaradas y zumos de frutas durante la infancia y adolescencia está fuertemente vinculado con un mayor riesgo de hipertensión.

Reemplazarlas por agua, leche o piezas de fruta reduce las probabilidades de desarrollar problemas cardiovasculares, explica un estudio.

La investigación señala que, a diferencia de la fruta entera, los líquidos procesados o con azúcares añadidos impactan negativamente en la salud cardiovascular a largo plazo