En una época en la que las peñas criollas forman parte de la memoria de muchos limeños, la Peña Don Porfirio sigue resistiendo al paso del tiempo y lo hace gracias a una promesa de amor. Marilú Loncharich de Vásquez todavía recuerda con emoción aquel sueño que acompañó durante años a su esposo, el reconocido cantautor Abelardo Vásquez, hijo del gran Porfirio Vásquez. Ambos se conocieron en la Escuela Nacional de Folclore José María Arguedas, donde él era profesor y ella una de sus alumnas. Entre clases de marinera limeña y festejo nació una historia que terminaría convirtiéndose también en un proyecto de vida.