“Esto no ha concluido”, señaló el candidato Roberto Sánchez, abrazando un legado histórico que cruza todo el espectro político peruano. Ciertamente, desde hace 200 años los peruanos vivimos en pie de guerra con el otro enemigo y el batir de los tambores, que usualmente precede a un nuevo asalto al Estado, inevitablemente conduce al umbral de un viejo laberinto. Es desde ahí de donde proviene esa apuesta, del todo por el todo, que en 1834 transformó una disputa electoral en la devastadora Guerra de la Confederación, una de cuyas consecuencias fue la pérdida de la hegemonía del Perú en el Pacífico sur.