Una fotografía estática de los indicadores económicos de Rusia mostraría a primera vista un país saludable. Si se deja a un lado el 'borrón' de la inflación (que no es pequeño), la economía rusa tiene un desempleo muy bajo, una deuda pública pequeña y en los últimos años ha registrado un crecimiento del PIB muy superior al de la zona euro. Sin embargo, si se proyecta lo que puede pasar y está pasando con esos indicadores, la película cambia por completo. El PIB se está estancando, la deuda y el déficit están subiendo a gran velocidad, los altos tipos de interés amenazan con hacer insostenible esa deuda y para colmo el precio del petróleo (la gran fuente de financiación de Rusia) ha empezado a caer en picado tras el acuerdo entre EEUU e Irán para reabrir Ormuz. Como dice un prestigioso ...