Todos los trabajadores tienen asignada una categoría profesional que marca cuáles son sus funciones dentro de la empresa que le paga. Esta categoría aparece reflejada en el contrato de trabajo y en las nóminas, y lleva aparejada siempre un salario mínimo. A más categoría profesional, una mayor remuneración, dado que se presupone que la preparación del empleado es mayor.