Argentina necesita atraer inversiones y nuestro historial de incumplimientos requiere de un régimen especial. Pero “el paquete de incentivos más generoso de nuestra historia” va mucho más allá. Si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, ¿cayó de verdad? Y si una inversión no genera empleo ni proveedores locales, no deja impuestos ni vuelca dólares en la economía, ¿es realmente una inversión? Esa es la pregunta incómoda que deja el Super-RIGI, el régimen que el Gobierno envió al Congreso para atraer “nuevas actividades económicas” y, sobre todo, centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial.

La nueva plataforma permite seguir en tiempo real el avance de los proyectos adheridos al régimen. Entre iniciativas aprobadas y en evaluación, se contabilizan 41 proyectos con…

Argentina se encamina a recibir ingresos extraordinarios por hidrocarburos, litio y el nuevo régimen de inversiones. La discusión pública se concentra en el monto, pero el…