Mientras el gobierno de EE.UU. redobla su ofensiva diplomática para lograr un nuevo acuerdo con Teherán que mejore la imagen del presidente Donald Trump, Israel observa el proceso con una mezcla de profunda suspicacia y rigidez doctrinaria. La postura de Jerusalén se mantiene invariable: cualquier pacto que no desmantele de forma absoluta e irreversible la infraestructura atómica de la República Islámica es considerado una tregua táctica y no una solución real al conflicto. La posición israelí no es nueva, pero adquiere un tono de urgencia ante la posibilidad de que el nuevo tratado replique las “cláusulas de caducidad” o permita a Irán conservar capacidades mínimas de enriquecimiento de uranio.

Aunque Jerusalén no forma parte del memorando de entendimiento, el gobierno de Israel aseguró que recibió garantías de Washington sobre las condiciones que debería incluir un…

Mientras el gobierno de EE.UU. redobla su ofensiva diplomática para lograr un nuevo acuerdo con Teherán que mejore la imagen del presidente Donald Trump, Israel observa el proceso…