La niña de 13 años ha agradecido a todos los que han hecho posible ese encuentro.

Lola lleva 40 años viviendo en frente de la Sagrada Familia y ha explicado para TVE el motivo de por qué iba a ver esta tarde la llegada del Papa a la basílica.

La menor nació con síndrome de Leber y solo distingue luces y sombras.