Se trata de una formación que se encontraba oculta a tres kilómetros de profundidad del continente blanco que cambia por completo lo que la ciencia sabía de la historia de la Tierra hasta el presente.

El hallazgo podría ayudar a explicar cómo se fragmentó el antiguo supercontinente Gondwana y cómo se comporta actualmente la capa de hielo antártica.

Este descubrimiento constituye uno de los hallazgos más relevantes sobre la estructura geológica interna de la Antártida.