Más allá de quién resulte finalmente ganador, el principal mensaje que deja esta elección presidencial es que el país está pidiendo a gritos ser escuchado. Los resultados ajustados no representan una victoria contundente de una visión sobre otra; reflejan, más bien, un país profundamente fragmentado, donde millones de ciudadanos sienten que sus preocupaciones, necesidades y expectativas no han sido atendidas durante demasiado tiempo.

Los medios extranjeros advierten que la fragmentación del voto y la falta de consensos complicarán la gobernabilidad en Perú.

Ninguno de los dos candidatos eran los preferidos. El voto de cada uno sería por el rechazo al otro. El reto es resolver esa contradicción, pero no es claro que esté en el plan