La estrategia se ha concentrado en poder detectar, ver y controlar drones no autorizados.

Los sistemas han costado 365 millones de dólares y las autoridades están listas “para derribar” cualquier vehículo que viole las zonas de prohibición

El peor escenario contemplado por las autoridades estadounidenses en el Mundial 2026 tiene como protagonista a uno o varios drones.