La forma de entender el trabajo en China está a años luz de los países occidentales. La diferencia no es tanto a nivel salarial, sino de ambición por conseguir más dinero. Así, mientras en Europa la edad de jubilación ronda los 65 años, en el gigante asiático continúan trabajando incluso más allá de los 65, 70 u 80 años, y en jornadas de lunes a domingo, no de lunes a viernes.