El rápido crecimiento del empleo en Estados Unidos, el temor a que la inflación se mantenga en niveles elevados y a una prolongación de la guerra en Oriente Medio aumentan la presión para una subida de los tipos de interés a finales de año, en un contexto en el que Kevin Warsh se estrena como presidente de la Reserva Federal (Fed), tras ser propuesto por Donald Trump para abaratar el coste del dinero.