Cuando la enfermedad golpea, el cuerpo se debilita y la soledad parece inevitable, pero en Ecuador un grupo de mujeres encontró una manera de convertir ese dolor en solidaridad y compañía.

Para Ivo Garzón y María Fernanda Torres, esas mantas fueron el “milagro” que les recordó que nunca estuvieron solas.

Cuando la enfermedad golpea, el cuerpo se debilita y la soledad parece inevitable, pero en Ecuador un grupo de mujeres encontró una manera de convertir ese dolor en solidaridad y…